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Antes de las preguntas

Busca un momento tranquilo. Puedes decir a Jesús, con tus propias palabras, que quieres conocerlo mejor y aprender a amar. Recuerda algunos momentos en casa, en la escuela y con tus amigos. Piensa solo en lo que sabías que estaba mal y elegiste hacer.

Un accidente no es lo mismo que hacer daño a propósito. Sentir enfado no es lo mismo que elegir pegar. Si alguien te hizo daño, eso no es un pecado tuyo. Puedes hablar con un adulto de confianza y pedir protección; no tienes que guardar en secreto algo que te hace daño.

Para pensar con palabras sencillas

No hace falta contestar a todo. Estas preguntas pueden ayudarte a empezar.

  • ¿Dije una mentira para esconder lo que hice?
  • ¿Dejé a alguien fuera de un juego para hacerle sentir mal?
  • ¿Tomé algo que era de otra persona sin permiso?
  • ¿Me negué a pedir perdón cuando sabía que había herido a alguien?

Qué puedes decir al sacerdote

Si es tu primera vez, puedes comenzar: «Padre, esta es mi primera confesión. ¿Puede ayudarme?». Si ya te has confesado antes, puedes decir cuánto tiempo ha pasado, si lo recuerdas. No tienes que hablar con palabras difíciles. Cuenta tus propias acciones con sencillez.

El sacerdote te escucha, puede ayudarte y te propone una penitencia. Si no entiendes algo, pregunta. Cuando te invite a expresar tu arrepentimiento, puedes rezar una oración que conoces o pedirle que te ayude. Después de la absolución, da gracias a Dios y cumple la penitencia.

Un recordatorio que sea tuyo

En la guía puedes elegir sí, no, no estoy seguro u omitir. Si decides escribir algo, usa palabras cortas que tú comprendas. Una duda puede guardarse como pregunta para el sacerdote. No necesitas leer en voz alta tus respuestas a otras personas.

Para familias y catequistas: acompañen el aprendizaje sin exigir que el niño muestre sus respuestas privadas. Pueden explicar vocabulario, practicar los pasos generales y preparar una hoja en blanco. El examen no sirve para comparar niños ni asignar puntuaciones. La preparación parroquial sigue siendo el lugar para aprender a recibir el sacramento.

Preguntas para tu examen

Jesús te ama y te recibe. Dedica un momento tranquilo a estar con él. Piensa en decisiones que sabías que estaban mal y elegiste libremente. Un accidente, una emoción o algo que otra persona te hizo no son pecados tuyos. Puedes pedir a un adulto de confianza que explique una pregunta y siempre puedes pedir ayuda al sacerdote.

Amar a Dios

Piensa en la oración, la iglesia y tu manera de hablar de Dios.

  • Cuando podía rezar, ¿elegí burlarme de la oración o impedir que otra persona rezara?
  • ¿Usé el nombre de Dios a propósito para decir algo hiriente?
  • En misa, ¿impedí a propósito que otros escucharan o rezaran?Tener dificultad para permanecer quieto o prestar atención no es lo mismo que elegir molestar a los demás.
La bondad en casa

Piensa en cómo trataste a las personas que viven contigo.

  • ¿Rechacé una petición justa y segura de mis padres o cuidadores solo para salirme con la mía?
  • ¿Hice daño a un hermano, una hermana o alguien de casa con mis palabras o mis acciones?
  • ¿Dejé para otra persona una tarea que podía hacer porque no quería ayudar?
Los amigos y quienes quedan fuera

Jesús nos pide amar a las personas que tenemos cerca.

  • ¿Dejé a alguien fuera de un juego para que se sintiera rechazado?
  • ¿Participé en burlas, insultos o acoso?
  • ¿Me vengué haciendo daño a alguien en lugar de pedir ayuda?
Decir la verdad

Piensa en la sinceridad en casa, en la escuela y en los juegos.

  • ¿Dije una mentira para meter a otra persona en problemas o esconder lo que yo había hecho?
  • ¿Hice trampa en una tarea, un juego o una prueba?
  • ¿Culpé a otra persona por algo que yo elegí hacer?
Cuidar las cosas y compartir

Las cosas de los demás importan, igual que las tuyas.

  • ¿Tomé o guardé algo de otra persona sin permiso?
  • ¿Rompí o estropeé a propósito las cosas de otra persona?
  • ¿Me negué a compartir algo que podía compartir justamente porque quería todo para mí?
Pedir perdón y volver a intentarlo

Dios nos ayuda a empezar de nuevo. Piensa en algo que puedas reparar.

  • ¿Me negué a pedir perdón sabiendo que había herido a alguien?
  • ¿Decidí quedarme con algo que debía devolver?
  • ¿Fingí hacer las paces mientras planeaba volver a tratar mal a alguien?
Usar estas preguntas en privado

Preguntas frecuentes

¿Tengo que memorizar todas las preguntas?

No. Son una ayuda para pensar en tus decisiones. Puedes pedir que te expliquen una palabra y llevar un recordatorio sencillo.

¿Y si me pongo nervioso?

Díselo al sacerdote. Puedes hablar despacio, pedir ayuda y usar tus propias palabras. No es un examen escolar.

Fuentes

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