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Antes de empezar
Busca unos minutos de silencio. Pide al Espíritu Santo que te ayude a reconocer el bien recibido y las ocasiones en que rechazaste el amor. Puedes leer Lucas 15, 11–32 o Mateo 5–7 en tu Biblia. El Catecismo, en el número 1454, orienta esta preparación hacia la Palabra de Dios.
Piensa en el tiempo transcurrido desde tu última confesión. Lee despacio y detente donde reconozcas un hecho concreto. No necesitas encontrar una falta en cada pregunta ni reconstruir cada minuto de tu vida.
Elige una forma de hacer el examen
Puedes usar las preguntas generales de esta página o seguir un recorrido centrado en las bienaventuranzas o en los siete pecados capitales. Cada guía incluye preguntas para reflexionar, respuestas privadas y un resumen que puedes corregir antes de descargarlo.
También puedes elegir una guía centrada en tus responsabilidades en el matrimonio o durante el noviazgo. Son recorridos personales para preparar la confesión, sin comparar las respuestas de la pareja.
Elige el recorrido que te ayude a reconocer tus decisiones concretas. No necesitas completar varias listas para preparar una sola confesión. Si una pregunta no corresponde a tu vida, puedes pasarla.
Los sacerdotes y las personas de vida consagrada pueden elegir un recorrido sobre sus responsabilidades concretas. Aplica las preguntas a los compromisos que realmente has asumido y conserva las dudas como preguntas para tu confesor.
Mi relación con Dios
Considera qué lugar ocupa Dios en tus decisiones y en tu tiempo.
- ¿He dejado de rezar por indiferencia, pudiendo hacerlo? ¿Me acerco a Dios solamente cuando necesito algo?
- ¿He faltado deliberadamente a la misa dominical sin una razón seria? Si hubo enfermedad, cuidado de otra persona o un impedimento real, explícaselo al sacerdote.
- ¿He usado el nombre de Dios para insultar, engañar o justificar una conducta injusta?
- ¿He permitido que el dinero, la aprobación de otros o el éxito gobiernen mis elecciones?
Mi trato con los demás
Revisa también lo que has dejado de hacer cuando podías ayudar.
- ¿He humillado, amenazado o tratado con crueldad a alguien, también por internet?
- ¿He mentido, difundido rumores o revelado algo privado sin una razón justa?
- ¿He descuidado responsabilidades familiares, laborales o de estudio que podía cumplir?
- ¿He tomado dinero, objetos o trabajo ajeno? ¿Hay algo que devolver o reparar?
- ¿He tratado a otra persona como un objeto, o faltado a la fidelidad y a la castidad propias de mi estado de vida?
- ¿He cerrado los ojos ante una necesidad concreta que estaba a mi alcance atender?
Una mirada franciscana: fraternidad, sencillez y paz
Un examen de conciencia con sensibilidad franciscana puede atender especialmente al servicio, la relación con los demás y el uso de los bienes. La Orden Franciscana Seglar de Estados Unidos publica un recurso bilingüe basado en su Regla; el enlace de este apartado permite consultar ese material concreto.
Las siguientes preguntas son originales de esta guía, inspiradas en esos temas. Puedes usarlas como complemento para recordar hechos de tu vida. Si perteneces a una fraternidad, revisa también tus compromisos reales con el acompañamiento correspondiente.
- En un conflicto familiar o comunitario, ¿he buscado escuchar y aclarar, o he intentado vencer humillando?
- ¿He tratado peor a alguien por su trabajo, su pobreza o porque no podía ofrecerme nada?
- ¿He acumulado bienes por aparentar mientras descuidaba necesidades que dependían de mí?
- ¿He usado mi puesto en un grupo para imponerme en vez de prestar el servicio que me correspondía?
- ¿He desperdiciado de manera evitable alimentos, bienes compartidos o recursos que otras personas necesitan?
Preparar lo que voy a decir
Anota, si te ayuda, unas palabras breves sobre tus propios actos. Evita nombres de terceros y detalles innecesarios. Distingue una decisión voluntaria de una tentación, una emoción o un pensamiento que apareció sin que lo eligieras. Si tienes dudas, preséntalas sencillamente al confesor.
Termina pidiendo perdón y elige un cambio concreto: corregir una mentira, ordenar una deuda o dedicar atención a alguien a quien has ignorado. Lleva tus preguntas al sacerdote. La preparación encuentra su continuación en el encuentro sacramental; una página web no da la absolución.
Un tríptico para llevar contigo
Si prefieres una hoja doblada en tres paneles, descarga el tríptico breve para adultos. Incluye doce preguntas seleccionadas, el acto de contrición histórico de Astete y cuatro pasos para la confesión. Es una selección breve; las preguntas completas y las opciones de letra grande siguen disponibles.
Elige papel A4 o Carta, revisa la disposición de las seis caras y lee las instrucciones antes de imprimir una hoja de prueba. También puedes leer el contenido del tríptico en pantalla.
Preguntas para tu examen
Pide luz al Espíritu Santo. Recuerda tus pensamientos, palabras, acciones y omisiones elegidos libremente desde la última confesión. Estas preguntas ayudan a recordar; no deciden tu culpabilidad. Usa lo que corresponda a tu vida y pregunta al sacerdote cuando tengas dudas.
Dios y el lugar que le doy
El primer mandamiento invita a adorar a Dios y confiar en él. Considera las prioridades que has elegido realmente.
- ¿He apartado deliberadamente de mi vida la oración y mi relación con Dios?
- ¿He dado más importancia al dinero, la aprobación, el éxito o la lealtad política que a mi fidelidad a Dios?
- ¿He buscado poderes ocultos, adivinación o supersticiones para controlar mi vida espiritual?
- ¿Me he negado a conocer la enseñanza católica porque no quería cambiar una decisión?
El nombre de Dios y las cosas sagradas
La reverencia se expresa en nuestra manera de hablar de Dios y de tratar lo sagrado.
- ¿He usado deliberadamente el nombre de Dios para insultar, maldecir o burlarme?
- ¿He jurado en falso o invocado a Dios para apoyar algo que sabía que era mentira?
- ¿He tratado con desprecio deliberado la Eucaristía, los sacramentos o un lugar sagrado?
- ¿He usado palabras o autoridad religiosas para asustar o manipular a alguien?
El domingo, el culto y el descanso
Considera las obligaciones de la misa según tus circunstancias reales. La enfermedad, un cuidado necesario, una dispensa u otra razón seria pueden excusar la asistencia (Catecismo 2181).
- ¿He faltado deliberadamente a misa un domingo o una fiesta de precepto sin una razón seria ni una dispensa?
- ¿He recibido conscientemente la Comunión sabiendo que tenía un pecado mortal no confesado?
- ¿He dificultado sin necesidad que las personas a mi cargo participen en el culto o descansen adecuadamente?
- ¿He descuidado las prácticas penitenciales de la Iglesia que corresponden a mi edad, salud y circunstancias?
La familia y mis responsabilidades
Piensa en tus responsabilidades como cónyuge, familiar, padre o madre, cuidador o miembro de una casa.
- ¿He intimidado, humillado o intentado controlar a alguien en casa?
- ¿He descuidado una responsabilidad hacia alguien que depende razonablemente de mí?
- ¿He retirado el afecto o la comunicación para castigar a alguien o imponer mi voluntad?
- ¿Me he negado a pedir perdón o a reconocer una falta ante alguien de mi familia cuando correspondía hacerlo?
La vida, la dignidad y la paz
Toda vida humana merece cuidado. Reconoce tus propias decisiones sin atribuirte el daño que te hicieron.
- ¿He dañado, amenazado o alentado la violencia contra otra persona deliberadamente?
- ¿He procurado, pagado, impuesto mediante presión o ayudado intencionadamente a realizar un aborto o la muerte directa de una persona enferma?Habla con un sacerdote con sinceridad sobre tus actos y circunstancias. La misericordia de Dios está disponible; esta pregunta no es un veredicto sobre tu culpabilidad personal.
- ¿He puesto a otros en peligro al conducir de forma temeraria, por intoxicación o al ignorar deliberadamente su seguridad?
- ¿He alimentado deseos de venganza o tratado a alguien como menos digno por su raza, discapacidad, edad u origen?
La castidad, la fidelidad y el amor
La Iglesia llama a cada persona a vivir la castidad según su estado de vida (Catecismo 2348–2350). Sentir atracción, tener un pensamiento no deseado y elegir un acto son cosas distintas.
- ¿He elegido libremente una actividad sexual fuera de un matrimonio válido o he faltado a la fidelidad matrimonial?
- ¿He buscado deliberadamente placer sexual mediante pornografía, masturbación o fantasías sexuales?
- ¿He presionado sexualmente a alguien, ignorado sus límites o compartido material íntimo sin permiso?
- Si tengo cónyuge, ¿he actuado deliberadamente contra la enseñanza de la Iglesia sobre la apertura del acto conyugal a la vida?Consulta el Catecismo 2366–2370. Pregunta al sacerdote sobre cuestiones morales y a un profesional sanitario sobre tratamientos; no cambies una medicación recetada a causa de esta lista.
El dinero, el trabajo y los bienes ajenos
La honradez también afecta a las transacciones, los salarios, los recursos compartidos y el trabajo que nos confían.
- ¿He robado, engañado, cometido fraude o retenido conscientemente algo que debía devolver?
- ¿He retenido un salario justo, usado indebidamente el tiempo de trabajo o atribuido a mí el trabajo ajeno?
- ¿He incumplido un acuerdo justo, ocultado una deuda o engañado a alguien sobre dinero?
- ¿He dañado bienes comunes o desperdiciado recursos por un descuido deliberado?
La verdad y la reputación
Piensa en cómo tus palabras afectaron a personas reales, también cuando hablaste de ellas por internet.
- ¿He mentido o inducido a error a alguien que tenía derecho a conocer la verdad?
- ¿He difundido una acusación como si fuera un hecho sin tener una base razonable?
- ¿He revelado defectos o información privada de otra persona sin una razón proporcionada?
- ¿He dejado sin corregir una falsedad o una impresión dañina que causé?
La envidia, el resentimiento y el corazón
Mira lo que has fomentado libremente. Que aparezca un pensamiento no es lo mismo que decidir alimentarlo.
- ¿He alimentado deliberadamente el deseo de apropiarme del cónyuge de otra persona o de dañar su matrimonio?
- ¿Me he resentido por el bien de otra persona y he intentado disminuir su alegría?
- ¿He permitido que el deseo de poseer me llevara a descuidar una obligación o explotar a alguien?
- ¿He alimentado el desprecio buscando repetidamente contenidos que me llevan a despreciar a otras personas?
La misericordia y el bien que dejé de hacer
La vida cristiana incluye amar al prójimo de manera práctica. Considera oportunidades dentro de tus capacidades y responsabilidades reales.
- ¿He ignorado conscientemente a alguien con una necesidad seria cuando podía ayudar razonablemente?
- ¿Me he negado a asumir una parte justa del servicio esperando que otros cargaran con todo?
- ¿He usado mi influencia o autoridad para beneficiarme a costa de personas vulnerables?
- ¿He evitado una medida razonable para reparar un daño que causé, como devolver algo, corregir una mentira o pedir perdón?
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo debo dedicar?
No existe un cronómetro obligatorio. Reserva un tiempo razonable para revisar tus actos con sinceridad. Si llevas muchos años sin confesarte, pide al sacerdote que te ayude a ordenar la preparación.
¿Y si estas preguntas aumentan mi ansiedad?
No repitas el examen buscando una certeza imposible. Explica al confesor tus dudas persistentes y sigue una orientación estable. Una lista general no puede valorar por sí sola tu situación.
Fuentes
- Catecismo de la Iglesia Católica1451–1460
- Orden Franciscana Seglar de Estados Unidos: formación de Cuaresma 2024Semanas 5 y 6: recurso bilingüe basado en la Regla; publicación de la OFS con autorización de su autora. Las preguntas de esta página son originales.
- Catecismo: libertad y responsabilidad1734–1737
- Catecismo: pasiones y vida moral1767–1768
- Catecismo: la obligación del domingo2181
- Catecismo de Gaspar Astete, Valladolid, 1787Página impresa 13; imagen 19. Se conserva exactamente la versión histórica modernizada del recurso español existente.
- Catecismo: los diez mandamientos2110–2128; 2177–2188; 2214–2231; 2258–2283; 2337–2379; 2407–2418; 2443–2449; 2475–2487
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